Ser positivo
Primeros días de febrero de 2025
Hoy me hacen un PET, es decir, una tomografía por emisión de positrones. Pueden buscarlo en internet, como he hecho yo. Esta prueba se hace en una sala especial a la que me tiene que llevar un celador. Este profesional me conduce durante varios minutos de travesía por distintos pasillos del hospital, cogiendo varios ascensores, buscando los mejores atajos. El celador que me ha tocado esta vez es un chaval joven que no había estado conmigo aún. Es muy callado, casi taciturno. Apenas me dirige la palabra en todo el trayecto hasta que llegamos al lugar donde me tiene que dejar. Justo en ese momento, se dirige a mí y me dice: “¿Me permites un consejo? Sé positivo”. No sé por qué, pero me emociona.
Me emociona pese a repetir uno de los grandes mantras que más me toca escuchar en estos tiempos, en esta situación: ser positivo. Tener esperanza. Pero, ¿qué es ser positivo? En estos momentos, no quiero o no puedo entenderlo en plan “todo va a salir bien” o “esto es una pesadilla de la que luego nos reiremos”. No me llegan esos mensajes. No. Entiendo y valoro y agradezco el feedback que, en ese sentido, me hace llegar mucha gente, pero a las personas con las que tengo más confianza les suelo responder al manido “todo va a salir bien” diciendo que quizá no. La vida en los últimos tiempos así lo está demostrando. Las cosas no siempre salen como uno espera.
A pesar de ello, no creo que ser consciente de todo esto, por otro lado tan evidente, signifique ser negativo. Es ser realista, supongo, y la positividad o la negatividad vendrán determinadas, creo yo, en función de cómo se afronte esa realidad, de cómo nos adaptamos a la misma. Puede ser, por ejemplo, empezar a pensar en que, si me quedo en silla de ruedas, aprenderé a hacer muchas cosas en ella; podré viajar, ir a conciertos, estar con mi familia...
Evidentemente, esto es una putada, pero como desgraciadamente tampoco parece que se pueda hacer mucho para evitarlo, pues habrá que poner el foco en lo que se puede hacer dentro de lo que hay. Centrarse en la capacidad más que en la discapacidad. Así, al menos, voy entendiendo yo toda esta movida. Así interpreto yo ser positivo.
Casualidad, me encuentro con un artículo en el periódico protagonizado por una entrevista a un experto en longevidad. El titular del mismo corresponde a una cita del entrevistado: “No he conocido a ningún centenario que viva pensando en cosas negativas”. No sé qué entenderá este señor por cosas negativas o positivas (aunque cabe deducirlo, pese a que el grueso de la entrevista son consejos en torno a hacer ejercicio, alimentarse bien, meditar, etc…), pero insisto: creo que este juego no va de llegar hasta no sé qué edad, sino de hallar los trucos para ir avanzando por el mismo, se presente la situación que se presente.

